Alejandro Horacio Gómez, reconocido autor de literatura infantil en Brasil (creador de “Prem, Priya e as Portas Mágicas”), consultor internacional y polímata, se encuentra hoy en una situación de “exilio fáctico” en Uruguay. Su historia es una crónica de desplazamiento forzado, persecución sistémica y una lucha inquebrantable por los derechos de sus dos hijas menores, en un contexto donde las instituciones de Argentina, Colombia y Brasil han fallado en su deber de protección.
El Origen del Desplazamiento: Terrorismo y Abducción en Colombia
La crisis humanitaria de Gómez se agudizó en junio de 2024, cuando se vio forzado a desplazarse de Jamundí, Colombia, tras un violento atentado terrorista de las FARC contra la policía a solo cinco cuadras de su residencia. Durante este caos, sus dos hijas —una argentina y otra brasileña— fueron sustraídas ilegalmente hacia Venezuela por individuos en relación con la madre de las niñas..
A pesar de que el Juzgado de Isnos, Colombia, restauró oficialmente su custodia y extinguió las acciones penales en su contra, la inacción diplomática ha permitido que la retención ilícita continúe. Además, en Colombia, Gómez fue víctima de amenazas de muerte por parte de ciudadanos venezolanos vinculados al círculo materno, lo que incrementó su vulnerabilidad.
Argentina: Entre la Agresión Policial y la Mediocridad Institucional
Al regresar a Argentina buscando el amparo de su nación, Gómez se encontró con lo que describe como la “mediocridad y falsedad” de sus instituciones [user query, 133]. En agosto de 2025, fue víctima de un violento ataque físico por parte de agentes de la policía en Córdoba, en el centro comercial Patio Olmos. A pesar de su apariencia profesional y conducta pacífica, los oficiales lo golpearon en la clavícula y lo expulsaron arbitrariamente del lugar, negándose a identificarse.
Este hostigamiento policial se suma a una cadena de negligencias de la Cancillería Argentina, que llegó incluso a bloquear su contacto de WhatsApp brasileño, impidiéndole reportar la situación de riesgo de sus hijas. Ante estas graves infracciones, Gómez ha demandado al Estado argentino por millones de dólares y ha presentado un Habeas Corpus ante la Corte Suprema, denunciando la fragmentación de responsabilidad estatal.
La Persecución de Particulares y el Gaslighting
Más allá de los actores estatales, Gómez denuncia una campaña de difamación y hostigamiento por parte de individuos como Martín Provecho, a quien identifica como un “actor necesario” en abusos institucionales pasados y actuales. Según la documentación, Provecho y otros asociados han utilizado falacias de salud mental y manipulación emocional (gaslighting) para neutralizar la agencia legal del escritor y obstruir su acceso a recursos esenciales.
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Solicitud de Refugio en Uruguay: Un Nuevo Frente de Conflicto
Escapando de la persecución en Argentina, Gómez solicitó protección internacional en Uruguay. Sin embargo, la hostilidad institucional lo persiguió hasta el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE) de Montevideo. El 17 de diciembre de 2025, denunció una violación gravísima de la confidencialidad, cuando un agente de seguridad admitió haber escuchado de forma subrepticia su entrevista privada de refugio con la Comisión de Refugiados (CORE).
Tras reclamar por este trato degradante y las condiciones insalubres en los refugios del MIDES (donde fue obligado a higienizarse con baldes de agua sucia), el personal del Ministerio le notificó que no tenía permitido permanecer en la sede, una medida que Gómez interpreta como una interferencia parental indirecta que obstaculiza su capacidad para rescatar a sus hijas.
Un Grito por Justicia Internacional
Alejandro Gómez continúa su lucha desde una situación transitoria, exigiendo que se respete el Pacto de San José de Costa Rica y el interés superior del niño. Su caso, que involucra infracciones en tres países, es hoy un testimonio de la resistencia de un padre frente a la maquinaria de un Estado que prefiere la exclusión antes que la rendición de cuentas. Su objetivo sigue siendo el mismo: una jurisdicción neutral donde la verdad y la integridad familiar prevalezcan sobre la mediocridad burocrática.
Mientras tanto como fundador de Indigence Zero sigue brindando soporte estratégico a personas en situación de calle y adicciones.